¡Me enseñan a creer!
Los tiempos han cambiado y las generaciones
cada vez enfrentan retos quizás un poco más complejos, por lo que aquellos que
nos nombramos como adultos responsables hemos caído en la trampa de dejar de
creer en la capacidad de los jóvenes de hoy de ser creativos, de enfrentar sus
dificultades, de poder explorar el mundo y salir victoriosos.
En este tiempo con ellos, mis pelaos y
mis chiquis, he vuelto a creer…me enseñan a creer.
Efectivamente, las nuevas generaciones
tienen un comportamiento “desafiante”, “aguerrido”, pero ¿Qué generación no lo
ha tenido?, si para cada época lo que hacían los jóvenes era espeluznante y mal
visto por los ya nombrados “adultos responsables”. Y es que, ¿qué es ser adulto
responsable?, acaso creemos que es criticar sus pensamientos, acciones y
palabras…
Entiendo que los niños, las niñas, los
adolescentes y jóvenes, necesitan contención, limite, norma y todo eso que ya
sabemos, sin embargo, si recuerdo mi juventud, también necesité escucha sin
juicio, abrazos, complicidad, admiración, confianza, un espaldarazo que me
hiciera sentir que lo estaba haciendo bien.
Con ellos, he vuelto a creer…porque,
así como yo pude con los desafíos de mi época, sé que ellos pueden con los
desafíos de la suya; cuando los miro a los ojos veo en ellos el deseo de ser
mejores, veo las ganas de devorar el mundo, veo seres “sentipensantes” que
quizás sólo quieren y necesitan como yo o como tú, ser escuchados, ser
realmente amados.
Caterine Sepúlveda Aguilar
Profesional en Psicología

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